Queremos que este Nafarroa Oinez sea, en primer lugar, una oportunidad de encuentro entre la Ikastola y la gente de la Zona Media. Nos gustaría dar a conocer a lo largo de este año nuestra lengua y nuestra cultura, así como el carácter abierto de este proyecto que tanto tiempo ha costado consolidar. 

Por otro lado, ya no se aprende ni se enseña como hace veinte años. No tiene sentido hacerlo. Las necesidades del alumnado y las habilidades que en el siglo XXI debe desarrollar poco se parecen a las de siglos pasados. Y está claro que, ante un cambio de semejante dimensión, desde Ikastola debemos ofrecer nuevas respuestas y herramientas. 

De ahí la renovación de nuestro proyecto educativo, cuyos resultados ya estamos empezando a ver. Sin embargo, las nuevas necesidades de aprendizaje exigen también otro tipo de transformaciones.

Y es que no podemos pretender formar personas del siglo XXI en edificios antiguos. Necesitamos espacios en los que se pueda circular libremente, abiertos, diáfanos, necesitamos lugares que inviten al encuentro, la charla y la toma de decisiones en común, y no aulas pequeñas llenas de mesas y sillas. Nuestros alumnos y alumnas quieren algún espacio verde, zonas de juego, txokos de lectura. Debemos, por tanto, crear nuevos espacios para poder llevar a cabo nuestro proyecto educativo. 

 

Por último, no debemos olvidar que con el Nafarroa Oinez del 2011 se construyó un nuevo edificio para la etapa de Educación Secundaria, pues el espacio en el edificio de infantil y primaria era ya muy limitado. Sabíamos que esa decisión acarrearía un endeudamiento importante, pero creíamos que era necesario para seguir apostando por el futuro. Así que este Oinez 2022 también nos servirá para afrontar esa deuda.

En definitiva, la fiesta de las Ikastolas de 2022 será el altavoz de nuestra madurez como centro educativo, servirá para darnos a conocer y para adaptar los espacios a las necesidades de nuestro proyecto pedagógico, y nos ayudará también a poder hacer frente a los préstamos adquiridos. 

 

 

Hemos cumplido cincuenta años de historia y, con la cabeza alta pero con toda la humildad del mundo, sabemos que tenemos todavía mucho por hacer. Debemos seguir sembrando y cultivando este centro abierto, integrador e innovador, cuya misión es conseguir un alumnado euskaldun, responsable, crítico, autónomo, comprometido con la sociedad y que tenga las suficientes herramientas para labrarse el futuro.



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